Al salir del vestidor y mirarse en el espejo, Elena se quedó atónita. No se imaginaba que podría lucir tan radiante y hermosa.
En la villa Flor de Cerezo, Silvio también había preparado numerosos conjuntos para ella. Sin embargo, Elena no era experta en moda y encontraba muchas prendas muy reveladoras y sensuales, por lo que en realidad se negaba a usarlas. Además, no se sentía cómoda con los productos de maquillaje y prefería no maquillarse la mayor parte del tiempo.
Ahora, al ver su reflejo en