Las palabras de Ana fueron como un viento frío, que hizo en ese instante Elena temblara ligeramente.
—Mencionaste que él tiene a alguien que le gusta, no que ya tenga novia. Si realmente te gusta, todavía tienes la oportunidad de intentarlo, — dijo Elena en voz muy baja.
Sin embargo, Elena misma nunca tuvo esa misma oportunidad. Sonrió con gran tristeza, sintiendo una inexplicable fatiga. Aunque hubiera una mínima posibilidad, no quería esforzarse más, porque ese gran esfuerzo era demasiado pesa