Al llegar a la oficina, el corazón de Elena aún latía con gran fuerza.
No sabía qué significaba exactamente la frase de Silvio.
Solo al recordar su expresión, se puso nerviosa inexplicablemente.
De repente, su teléfono sonó. Elena lo recogió y vio un mensaje de la persona responsable de su sonrojo y latidos acelerados.
Su corazón latía aún más fuerte.
Este mensaje le dio cierta expectativa al respecto. Sin embargo, con el dedo suspendido en el aire, tardó un largo tiempo en abrirlo.
—¿A qué hora