—En el futuro, te daré una explicación. Por ahora, no la hagas pasar un mal rato. —Silvio dijo en un tono muy grave.
—Carlos... tiene un interés especial en ella. Creo que todavía puede ser útil para mí, así que necesita ver algún beneficio.
Aurora lo miró bastante sorprendida y luego sonrió de manera algo extraña: —¿Estás seguro de que no estás abogando por ella?
Silvio le lanzó una mirada furtiva y reprimió su sonrisa: —Claro que no.
—Está bien, te creo. Pero recuerda muy bien lo que dijiste,