Lucy tomó el bolígrafo con la poca fuerza que le quedaba y firmó tranquilamente los papeles del divorcio. Marcus recogió el documento y revisó la firma. Clara dio un salto de emoción y corrió a su lado.
—¿Ya está? —preguntó con entusiasmo.
Marcus asintió, aunque su rostro seguía mostrando una expresión extraña y sombría.
—Sáquenla de aquí —ordenó a los guardias antes de alejarse con los documentos.
Uno de los guardias cargó a Lucy en brazos y la sacó de la mansión. Una vez fuera de la reja prin