—Antes de que inicie y diga lo que planea, jefe quiero disculparme— Aimara lo miró con ojos enormes. ¿Se estaba disculpando por enamorarse?— quiero que sepa que mi lealtad a usted y a la familia roja no está comprometida, a usted debo quien soy y lo que soy. A usted, señora — la miró seriamente — también le debo una disculpas porque me encomendaron cuidar de la señorita Aimara, pero como resulta evidente para ustedes, estoy enamorado de ella.
—Y yo estoy enamorada de él, le corresponde ampli