Capítulo 41; Tranquilizar preocupaciones.
El helicóptero se detuvo en el techo de la mansión de la isla, habían regresado a su lugar de entrenamiento y su hogar temporal, el trayecto como siempre había sido largo y Amaia había permanecido particularmente callada, es por eso que en cuánto bajaron Nikolay la observó con interés.
—¿Está todo bien Amaia?— le preguntó con un pequeño tono de preocupación.
—Sí claro, está todo bien. ¿Por qué lo dices?
—No lo sé, pareces bastante retraída, sé que el trayecto es largo y un poco agotador pero