Mundo ficciónIniciar sesión—Jefe, lo llama la señorita Larisa —Eduard se acerca y me susurra cerca del oído.
—Aló —rápidamente le quitó el móvil que llevaba en sus manos.
—Necesito que muevas la tierra completa, pero necesito que me rescates de este cerdo —murmura—. Ese hombre está obsesionado y no sé