Que esta joya sea testigo de un amor tan fuerte.
Una extraña ligereza me acompañó mientras caminaba hacia el salón donde la reina madre me esperaba para tomar el té. La reunión había disipado una incertidumbre que llevaba instalada en mi pecho desde mi llegada a Duviz y, por primera vez, tuve la sensación de que aquel palacio comenzaba a dejar de verme como una intrusa. Al fin estaba haciendo aquello para lo que había cruzado la frontera de mi reino. Gobernar.
— ¿ Por que tardaste tanto? — reprendi a Leonel al verlo aparecer por uno de los pa