Regresamos casi sobre la medianoche. Jaime se fue a su cuarto y yo entré al mío. Ximena estaba con Antonella, las dos dormidas en mi cama. No quise despertarlas y pasé al baño en silencio. Los senos me estaban matando y no soportaba el roce con la blusa, tuve que usar el extractor y alcancé a llenar tres biberones. Era casi la una de la mañana cuando me acosté en la cama de Ximena. Quedé dormida tan pronto puse la cabeza en la almohada y, entre sueños, me pareció escuchar a Antonella que se des