Pude ver a Armin a lo lejos buscándome mientras Zayn me abrazaba con fuerza y escondía su rostro contra mi cuello, su aliento cosquilleaba en mi piel. Con la poca fuerza de voluntad que aún me quedaba, lo aparté. ―Esto está mal… ―Le entregué su abrigo, pero me tomó por la muñeca, no estaba dispuesto a dejarme ir.
―¿Acudirás al llamado del hombre al que finges querer? ―preguntó clavando su mirada en la mía―, o… ¿te quedarás al lado del hombre que en verdad te hace sentir algo?
―Tu arrogancia