―¿Un hombre arrepentido no merece ser perdonado? Viktor aceptó estar equivocado y se esforzó por recuperarme. No porque me necesitara, sino por amor. ―Estaba dispuesta a defenderlo―. Él cambió por mí.
―Mi pequeña florecita, la gente no cambia si no tienen una buena motivación para hacerlo… y, aun así, suelen recaer. ―Mi padre intentó alcanzar mi mejilla, pero yo retrocedí.
―Tengo que regresar con mi esposo, mi lugar está a su lado y sé que él no se detendrá hasta encontrarme, lo hizo una vez,