Me excusé de la mesa entre miradas dulces y orgullosas. Cada persona ahí parecía admirarme y resultaba incómodo. Tenía miedo de defraudarlos.
Caminé por calles solas y áridas. Llegué hasta esa fuente en la que jugué con André la primera vez. El agua estaba fría, aún así, metí mi mano, distorsionando mi reflejo. La boda de Viktor se acercaba y ni siquiera sabía si ya se había divorciado de mí.
Una gota se precipitó hacia mi frente y noté que el cielo se nubló. ¿Llovería? En este lugar era muy