Capítulo 10: ¿Una esclava tan hermosa? Véndemela.
Al día siguiente Aitana tuvo que empezar a realizar sus labores en el palacio a pesar de que el dolor en su cuerpo no solo no se había ido, sino que con el golpe de ayer parecía haber empeorado y el constante esfuerzo no le ayudaba.
Ya había sido enviada a ayudar con la limpieza de los ventanales, luego a cortar flores del enorme jardín y al terminar tuvo que dirigirse a la cocina para ayudar en la preparación de la comida y ya estaba sudando frío.
Ayer no había podido comer nada porque todo lo