Mundo ficciónIniciar sesiónSantos
No tenía tiempo para esto. Pensé que lo tenía, pensé que podía jugar con ella un poco, divertirme un poco mientras ponía todas las piezas de ajedrez en su lugar, de las cuales Miel era la reina. Aquella cuyo lugar estaba a mi lado. Aquella que podía hacer todos los movimientos, forzando a los que intentaban acorralarme a cambiar su estrategia si todavía planeaban ganar. En última instancia, Miel, jun







