PILAR
«Es una verdad universalmente reconocida que una mujer triste puede tomar, y tomará, las decisiones más estúpidas posibles si se le presenta la oportunidad. Y yo soy una estúpida ignorante y triste».
Han pasado cuatro días desde que salí de mi letargo postorgásmico y hui del apartamento del señor Farías como si estuviera en llamas. Los recuerdos todavía me persiguen mientras me encuentro sentada en el rincón de desayuno de Chloe subiendo currículums, solo para poder hacer clic en el botón