Cuando cerré la puerta apoyé mi espalda en la madera pesada, y esperé.
Como imaginé, su ritmo cardíaco aumentó.
Recordé sus ojos grises cuando reveló su motivación, y cómo su corazón se mantuvo en calma durante su discurso, y ahora estaba acelerado.
Había vivido demasiado tiempo con mentirosos para saber cuando me decían mentiras, y sin duda alguna, Helena me estaba mintiendo, y yo no sabía el motivo.
Seguro que la princesa no confiaba en mí para revelar sus secretos, y yo no podía culpa