Me desperté con los primeros rayos de sol que entraban por la ventana. Pero tampoco había dormido casi toda la noche, en parte porque no tenía experiencia en alta mar, y el balanceo de la nave no estaba haciendo bien a mi estómago, y en parte también porque mi mente estaba en exceso de pensamientos. Y todos se volvieron hacia cierto comandante. Tenía la sensación de que estaba actuando como una idiota, y eso hería mi orgullo.
Me levanté de la cama, y cuando me lavé y me vestí decentemente, empec