Respiré hondo y me acerqué a Chase, que finalmente había dejado de reír, y un silencio se instaló entre nosotros, cuando me senté a su lado en la cama de repente recordé cuando me calentó en la posada, Eso fue amable, cuando miré en sus ojos lamenté que aquellos ojos pertenecieran al asesino de Cristhofer, porque eran ojos tan profundamente hermosos, como un mar nocturno, repleto de secretos.
— Sé que estás asustada y conmocionada. — comenzó él, pero yo lo interrumpí con un dedo en sus labios,