Los ojos imposiblemente azules de Dimitri se centraron en la mujer que lo tocaba, vio en sus ojos grises un profundo miedo que se derramaba.
¿No me reconoces? preguntó la mujer.
El hombre apartó sus manos de su rostro, y luego se levantó de la cama, mirando a su alrededor confundido, estaba en una habitación con paredes de piedra, había una chimenea ardiendo y los únicos sonidos eran los latidos acelerados del corazón de la mujer.
Todo a su alrededor era completamente desconocido, se miró las m