Punto de vista de Elena
El tráfico del sábado por la mañana era ligero y la ciudad se sentía más lenta de lo normal, como si Denver todavía estuviera medio dormida.
Entré al estacionamiento de la vieja cafetería de Fifth Street y enseguida reconocí el auto de Caleb.
Por supuesto que ya estaba aquí.
En aquella época, él llegaba temprano a todo. Entrenamientos, clases, partidos, incluso a los trabajos grupales que ni le importaban.
Mientras tanto, yo siempre era la que llegaba cinco minutos tarde