Dos días después
Seguían pasando los días y ya todo había empezado a extrañar a Leonel, pero sin duda Cristina sabía que quien más sufría era su querido hermano.
—Mi pobre hermano debe estar sufriendo —habló Cristina con dolor en su rostro, causando en su madre confusión.
—¿Sufriendo? —indagó Carlota con el ceño fruncido.
—Sí abuela, mi tío extraña a su novia
—agregó Ámbar, con una sonrisa.
—¿Su novia es tu asistente?, ¿Pero escuché que te dijo que solo eran amantes? — Continuó Braulio, hacién