Capítulo 97 —Ya no le puedes decir que no
Sergio se quedó inmóvil sobre sus rodillas frente a la chimenea. El impacto de escuchar ese "papá" en la intimidad de su refugio, como la primera vez, desprovisto de la vergüenza del jardín de la mansión, le dio un vuelco violento al corazón. Se giró despacio hacia la barra de la cocina, buscando la mirada de Maribel. Tenía los ojos grises vidriosos, cargados de una fijeza febril que imploraba el permiso definitivo.
Maribel dejó la jarra de chocolate s