Capítulo 93 —El peso de la bendición
Sergio continuó, escuchárselo decir de su propia boca lo hacía real
—Pero no es solo eso, cariño —continuó Sergio, y sus manos volvieron a apretarle las mejillas con una urgencia febril, obligándola a sostenerle la mirada—. Dejó una grabación en esa memoria USB. Un video certificado ante escribano público que tenía la orden de ser entregado hoy, justamente hoy que se cumple un año del matrimonio. Lo vi... lo vi completo antes de que entraras.
Sergio tragó sal