Capítulo 9 —El rastro del sacrificio
El amanecer en la mansión Lozano no traía claridad, sino una luz grisácea y sucia que se filtraba por los ventanales del despacho, iluminando el rastro del desastre. Sergio permanecía sentado en el mismo sillón de cuero donde horas antes había profanado el matrimonio de su padre y, de paso, su propia cordura. El aire todavía olía a ellos; un perfume denso de sudor, sexo y traición que se le pegaba a la garganta como el humo de un incendio que él mismo había p