Capítulo 72 —Huellas en el barro
Los primeros rayos del sol de la mañana se filtraron por el tragaluz del dormitorio principal, dibujando líneas doradas sobre las vigas de madera. Maribel abrió los ojos despacio, envuelta en la calidez de las mantas. Por primera vez en meses, no se despertó con la alarma del teléfono ni con la urgencia mental de revisar las acciones del Holding. El silencio del campo era absoluto, interrumpido únicamente por el canto lejano de las aves. Sin embargo, la paz duró