31 Solo mío.
Dulce:
Sus besos me quitaban el aire, sus grandes manos sobre mis pechos me hacían suspirar y desearlo aún más, mis ojos se cerraban con fuerza para contener todo eso que me hacía sentir, deseaba tanto escuchar su voz, es lo que más me gusta del demonio, su ronca y profunda voz.
— Eres tan única, tan hermosa. — abro los ojos de la impresión al escuchar esa sueve voz y es cuando descubro que quien me está devorando no es Pedro, sino Giovanni.
— Tu…
— Eres mi princesa y no sabes cómo deseo conver