Dulce sentía la gran mano de Horus acariciar su trasero, se retorció ansiosa por sentirlo aún más, pero lo que obtuvo de respuesta la aturdió, el chasquido se escuchó fuerte y claro en la habitación y de la misma impresión la joven quedo en silencio y completamente rígida, hasta que otro chasquido resonó y ahora si fue consiente del ardor en sus trasero.
— Pero ¿Qué rayos crees que haces? — dijo casi gritando y tratando de colocarse de pie, algo inútil por supuesto, ya que Horus tenía una de su