21 Apuesta.
Horus disfruto del suspiro que Dulce libero, cuando sus grandes manos la tomaron del trasero y la elevaron obligándola a que enrollara sus piernas en la cintura del mayor, sin querer perder un segundo más Horus, tomo con desespero los labios de la princesa, su lengua experta y experimentada recorrieron el interior húmedo y cálido de la joven, que le sabían a Vainilla, quizás por el helado que acababa de tomar, o simplemente era el aroma a juventud tan propio de alguien como Dulce.
— Eres tan ma