—Hasta que un día note a mi amigo Derek muy extraño, de un momento a otro estaba molesto, se la pasaba muy amargado cada vez que el cura planeaba una salida, pues Derek decía que no se sentía bien y a mí eso me parecía muy extraño porque jamás había visto a Derek así, él siempre fue alegre
—Hasta que un día en la tarde le preguntó a una de nuestras cuidadoras ¿dónde se encontraba Derek? y ella dijo que estaba en la iglesia con el cura buscando unas frutas, enseguida le dije que sí podría ir y