—Al llegar a ese deposito estaba un carro a control remoto, el que le había pedido al niño Jesús, pero no me lo había traído, así que muy contento e ilusionado lo tome, hasta que sentí que se cerraba la puerta, cuando me volteo a mirar era el cura, ese desgraciado me había engañado, enseguida me empujo hacía unos estantes, intente levantarme, pero me hizo inclinarme y de inmediato me bajo los pantalones, yo estaba en shock, pero sabía lo que estaba por ocurrir, asi que no exprese ningún sentimi