8. INVASIÓN DEL ESPACIO PERSONAL EN EL VESTIDOR
Noah apartó la mirada del rostro pálido de Nathan. La Reina de Hielo se negaba a mostrar siquiera una gota de compasión. Las ráfagas de la tormenta azotaron directamente su cabello lacio mientras caminaba hacia la entrada principal del edificio de logística. Sus pasos crujían con fuerza sobre el espeso manto de nieve. Nathan la seguía en un silencio absoluto, justo a sus espaldas. El sonido de las botas militares del hombre era pesado y los pasos se arrastraban ligeramente como consecuencia del