AMARA
“Puedo olerte.”
Mi aroma. Conocía mi aroma. No sabía si los escalofríos en mis manos eran resultado del miedo o de la excitación.
Fingiría que lo odiaba.
Mi cabeza colgó baja mientras salía de mi escondite. El calor me subió a las mejillas cuando mis ojos encontraron los de Maddox.
Esa ansiedad sacó la mentira de mí. “No vi nada. Iba a darle a la Luna… una jarra.” ¿Una jarra? “De agua. Una jarra de agua. Y yo…”
Su mirada se agudizó, la aprensión surgiendo en sus ojos.
“Lo siento,” dije, t