AMARA
Una oleada aguda de jadeos desgarró a la multitud cuando la flecha se enterró en el pecho de Maddox.
Todo pasó tan rápido. Yo apretando los ojos y preparándome para el efecto de una flecha que podría enterrarse en mi pecho, en mi frente, en cualquier lugar. Excepto que nunca llegó.
Mis ojos se abrieron de par en par de shock mientras me sacudía contra las cuerdas, el instinto tomando el control, pero aguantaron firmes, mordiéndome las muñecas y forzándome de vuelta a su lugar.
Maddox perm