MADDOX
Un bajo jadeo ripuló a través de la multitud en el momento en que mis labios se estrellaron contra los de Amara, pero no pude traerme a importarme.
No cuando finalmente estaba aquí.
No cuando estaba viva.
Mis dedos se deslizaron en su cabello al instante, aferrando los suaves mechones mientras la jalaba más cerca contra mí como si soltarla de alguna manera la haría desaparecer de nuevo. Mi boca se movió hambrienta contra la suya, desesperada y sin restricciones, mientras cada emoción vio