El ruido de la puerta cerrándose fue débil para ella mientras sus oídos zumbaban. Esperó conteniendo el aliento antes de abrir lentamente los ojos.
Parpadeó dos veces y dejó que sus ojos recorrieran la habitación para asegurarse de que él ya no estaba allí. Silvia se bajó del tocador en un intento de cerrar rápidamente la puerta pero cayó sobre sus manos y rodillas. Era como si sus piernas fueran pesadas rocas unidas a su cuerpo.
Sostuvo el pie de la cama y se levantó sobre sus piernas tembloro