—Yo... yo... no necesito esto. Gracias por su amabilidad, pero debo irme —susurró la mujer mirando la habitación de invitados y luego la puerta.
—No te haremos daño —dijo Sofia suavemente mientras se paraba frente a la mujer Catrina le trajo un poco de agua. La dama se sentó en el sofá mientras bebía el agua con avidez.
Después de beber, se puso de pie para irse solo para hacer una mueca de dolor al caer. Ashley la ayudó a levantarse mientras la hacían sentarse en el sofá.
Ashley se subió el ve