—Quiero ser como tú cuando sea mayor. Quiero ser fuerte —dijo Ángela con una sonrisa. Sus ojos brillan con una motivación desconocida.
Silvia le sonrió cortésmente. La niña no sabía lo que decía. Silvia puede ser poderosa, pero era lo menos buena persona. No era como si a ella le importara ni nada por el estilo.
La criada les trajo bocadillos. Estaban sentados en el jardín mientras Ángela seguía hablando sin parar.
Luca los vio y sus ojos se fijaron en Sílvia. Se dirigió hacia ellos y al verlo