Tú. Eres. Mía.
Sus ojos se abrieron cuando él la besó salvajemente.
Silvia mordió su labio haciendo que él gruñera mientras él se alejaba y la dejaba ir. Se lamió el labio inferior con sabor a sangre mientras esos ojos de acero la mantenían clavada en su lugar con absoluto miedo.
Ella abrazó su mano sobre su pecho. Tirando de ella hacia él, enterró su mano en su cabello mojado. Sus ojos empañados lo miraron con miedo y dolor. Envolviendo su largo cabello alrededor de su mano, tiró de su cabeza hacia atrás.
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