Tan locamente enamorado.
—Angela —dijo Draken secamente y ella lo escudriñó.
—¿Qué? —ella preguntó y él entrecerró los ojos hacia ella, imitando sus expresiones.
—Devuélveme a mi hijo —replicó él, sus cejas se alzaron y dejó escapar un jadeo dramático.
—Estuvo contigo durante dos días, acabo de llegar y no me dejas abrazarlo, ¿eh? No está pasando. No te voy a dar a mi preciado munchkin —exagero Angela y Draken la miró.
—Su nombre no es munchkin. Es Nathan —murmuró Draken.
Sofia no pudo evitar sonreír. Discutían como he