—Angela-
—Hazte a un lado. Voy al gimnasio.
—Puedes hacer ejercicio en casa durante un par de días —hablo. Luca es quien más odia que le falten el respeto. Nadie nunca lo había interrumpido a mitad de una frase, pero Angela parecía estar enamorada de hacerlo.
—Hazte a un lado. Eres bienvenido a ser mi guardaespaldas y acompañarme. No me quedare sentada en casa porque algún idiota estuviera enviando amenazas a Rasmus —dijo bruscamente y se acercó,
Luca hizo acopio de paciencia y silenciosamente