Ella se estremeció, anhelando disolverse dentro del colchón y escapar de la ferocidad mortal del monstruo que se cernía sobre ella.
Ella no reconoció a este hombre. Tenía los ojos cerrados y se negó a mirar la inquietante imagen, no queriendo atormentarse con las pesadillas que seguirían. Ella no abría los ojos sin importar lo que él dijera. No quería ver en esos pozos muertos que prometían su ruina.
—¿No me escuchaste o no pudiste entender? —el ladró mientras le apretaba dolorosamente las mu