Podía sentir las chispas.
—Lo siento...—Ashley graznó en sueños haciéndolo congelarse.
Él la miró, todavía estaba durmiendo. Quería golpearse hasta el olvido por asustarla tanto.
Al salir de su habitación, él entró en su habitación. Cerrando la puerta con el pie, caminó más y colocó su pequeño cuerpo en la cama suavemente para no despertarla. Al entrar al baño, agarró su toalla y suavemente comenzó a secarle el cabello.
Agarrando la manta, la cubrió completamente con ella. Sacó un poco de ungüento en sus dedos y lo apli