Dando un paso atrás, dejó que su mirada vagara sobre él. Rasmus estaba atado con cadenas que tenían un hechizo mágico en ellas. Silvia le quitó la magia y él se estremeció cuando esas cadenas de plata lo quemaron. Quería castigarlo por evitarla así cuando Violet la visitaba.
Los primeros botones de su camisa gris estaban abiertos. Su cabello negro era un desastre desordenado pero sus ojos.
Parecían vino dulce que podría ahogar en ellos cientos de bellezas.
—¿Qué es este maldito hechizo al que m