Trató de liberar su brazo, pero su agarre era demasiado letal, prometiendo dejar un moretón.
Su rica colonia y ese aroma terroso llega hasta su nariz. Era agradable y atractivo, pero él era todo menos eso.
—Suéltame. Me estás lastimando —dijo ella, tratando de liberar su brazo, pero él no la liberó.
Ella temblaba como una hoja y los temblores se intensificaron cuando él dio un paso más cerca, su cuerpo rozando el de ella cuando ella retrocedió. Tenía los hombros encorvados y las lágrimas inunda