Duele.
Puro silencio mortal resonó en el pasillo cuando todos se congelaron al escuchar su reclamo. Silvia agarró las manos de Sofia mientras trataba de esconderse en su abrazo.
—Sofia él... él no me dio... comida durante días. Me tuvo atada a una silla por más de 24 horas. No me deja usar el baño —sollozó Silvia.
—Mira… —susurró, bajando el cuello de su camisa y mostrando el moretón en su cuello—. Me ahogó... pensé... pensé que moriría. Me duele... —sollozó tocándose las muñecas.
—¿Qué quieres decir