Silvia gimió de dolor al sentir una inmensa presión en su hombro. Le tomó un par de segundos darse cuenta de que su auto estaba volcado.
Los gruñidos venían de afuera y tanto Luca como Lennox estaba desaparecido.
—¿Estás bien? —escuchó a Rasmus preguntar a su lado.
Tenía sangre en la frente. Ella asintió con la cabeza tirando de su pie solo para hacer una mueca de dolor al darse cuenta de que algo afilado se había hundido en la planta de su pie.
Rasmus notó sangre en su pie cuando, de repente,