52. Liberados
Me siento como un animal enjaulado, una presa acorralada, no quiero abrir la boca para nada ya sea para bien o para mal no quiero perjudicar a Mort, para mi salvación, la puerta de la habitación se abre de repente, es mi abogado... dejo salir el aire que estaba prisionero o en mis pulmones, salvada por la campana sin duda.
— ¡Esto es inaceptable! ¿¡Porque están interrogando a mi clienta sin mi presencia?! No siquiera le dieron oportunidad de llamarme, me enteré por otros medios y estoy seguro