18. Ojos y corazón para una
Al día siguiente, Mort me ayudó a traer todas las bolsas de compras a mi habitación del dolor, aquella de la que muchas veces deseé salir, y en la que ahora me estoy instalando.
Tenía pensado correr a Jair a mi antigua habitación, pero después lo pensé bien y no quería dormir en la cama donde se revolcaron él y Cristina, de echo no quise ocupar ninguna de las demás habitaciones por esa razón, la idea de pensar que se la pasaron brincando de cama en cama en todas las demás habitaciones me repug