Capítulo 52. Verdaderas intenciones
No lo apagó.
En cambio, se levantó.
—¿Sucedió algo? —interrogué, al ver cómo su ceño se arrugaba brevemente. Seguía viendo su teléfono con bastante confusión —. ¿Es importante?
—Ah, bueno… es… —pareció dudar, como si lo que dijera a continuación me iba a molestar —. Es Eva. Necesita ayuda.
¿Molestar? Bueno, no… quizá un poco.
—¿Está bien? ¿Le pasó algo? —traté de no llevar mi pensamiento en un mal sentido. Era mi hora de ser madura.
Daniel asintió.
—Creo que discutió con Kenny.
—¿Kenny?
—Su par